Cinemascope

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“Un metodo peligroso” de David Cronenberg



UN METEDO PELIGROSO

UN METODO PELIGROSO, de David Cronenberg con Michael Fassbender, Keira Knightley y Viggo Mortensen

David Cronenberg es un cineasta implacable. Dueno de un cine revulsivo, viscoso y atemorizante. Podria decirse que ni en sus peliculas menos valoradas –aquellas que muchos destinan a una poco alentadora Serie B-, ha bajado la guardia. El suyo ha sido un cine en ascenso. Un cine que ha ido depurando sus formas y profundizando sus fantamas.

Algunos de sus primeros films parecen tomados de una novela grafica atroz; justo al otro lado de donde se mueven los personajes creados por Stan Lee y Jack Kirby.

Las mutaciones fisicas, su prolongacion hacia los objetos, la ambiguedad de los personajes, la identidad de los mismos, la transformacion en una nueva entidad individual al margen, mas que social pueblan la filmografia de este realizador canadiense (Toronto, 1943); Premio Especial del Jurado en Cannes 1996 por Crash, adaptacion de la novela de J. G. Ballard sobre la obsesion y fusion sexual entre el hombre y la maquina.

No es extrano que todas esas inquietudes hayan desembocado en una aproximacion a dos de los hombres mas  importantes en el estudio de la psique: Sigmund Freud y Carl Jung.

Esa aproximacion la hace Cronenberg con especial cuidado, sin apice de reverencia. El punto de vista que manda es el de Jung, discipulo inquieto y respetuoso que parte de los principios freudianos para sanar a una paciente que en adelante se convertira en un eje, para bien o para mal, en su vida: Sabina Spielrein.

A partir de alli, Cronenberg desgrana ya no solo las reflexiones y teorias que tanto Jung como Freud y Spierlin enuncian y experimentan; sino que las coloca como espejo a los propios comportamientos de estos personajes.

Aca emergen de nuevo las inquietantes obsesiones de Cronenberg, ahora en la piel de estos hombres tan prodigiosos como humanos.

La sexualidad como vehiculo para el conocimiento de si mismo, pero tambien como vehiculo autodestructivo colocan una vez mas la vida y la muerte cara a cara, el eros y el thanos combatiendo entre si. La posibilidad de construir un individuo nuevo sugiere Spielrein a Freud. La posibilidad de destruir a ese individuo materializa Jung. Y atandolo todo, la dualidad que define a cada uno de los personajes: el Jung etico y el infiel, luchando contra sus propios deseos. El Freud absolutamente racional y vanidoso incapaz de ceder terreno ante su potencial sucesor. Spielrein debatiendose entre su cordura y su propia locura.

Como Jung, Michael Fassbender marca el tono del film con su impeccable y cuidada estampa. Esos modales contenidos que casi se quiebran ya no ante Spielrein, sino por los empujones de otro de sus pacientes, Otto Gross (Vincent Cassel). La voz serena de Fassbender y esa perplejidad que va emergiendo a traves de la mirada, va definiendo un personaje con grises subrayados.

Viggo Mortensen no cede espacio con su interpretacion de Freud. Mucho menos Keira Knightley al dibujar el alma atormetada de Sabina Spierlein. Primero al borde del suicidio, luego aparentemente curada, y siempre caminando sobre la cuerda floja que sostienen sus particulares fantasmas.

Twitter: @cinemathon

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“Un metodo peligroso” de David Cronenberg



UN METEDO PELIGROSO

UN METODO PELIGROSO, de David Cronenberg con Michael Fassbender, Keira Knightley y Viggo Mortensen

David Cronenberg es un cineasta implacable. Dueno de un cine revulsivo, viscoso y atemorizante. Podria decirse que ni en sus peliculas menos valoradas –aquellas que muchos destinan a una poco alentadora Serie B-, ha bajado la guardia. El suyo ha sido un cine en ascenso. Un cine que ha ido depurando sus formas y profundizando sus fantamas.

Algunos de sus primeros films parecen tomados de una novela grafica atroz; justo al otro lado de donde se mueven los personajes creados por Stan Lee y Jack Kirby.

Las mutaciones fisicas, su prolongacion hacia los objetos, la ambiguedad de los personajes, la identidad de los mismos, la transformacion en una nueva entidad individual al margen, mas que social pueblan la filmografia de este realizador canadiense (Toronto, 1943); Premio Especial del Jurado en Cannes 1996 por Crash, adaptacion de la novela de J. G. Ballard sobre la obsesion y fusion sexual entre el hombre y la maquina.

No es extrano que todas esas inquietudes hayan desembocado en una aproximacion a dos de los hombres mas  importantes en el estudio de la psique: Sigmund Freud y Carl Jung.

Esa aproximacion la hace Cronenberg con especial cuidado, sin apice de reverencia. El punto de vista que manda es el de Jung, discipulo inquieto y respetuoso que parte de los principios freudianos para sanar a una paciente que en adelante se convertira en un eje, para bien o para mal, en su vida: Sabina Spielrein.

A partir de alli, Cronenberg desgrana ya no solo las reflexiones y teorias que tanto Jung como Freud y Spierlin enuncian y experimentan; sino que las coloca como espejo a los propios comportamientos de estos personajes.

Aca emergen de nuevo las inquietantes obsesiones de Cronenberg, ahora en la piel de estos hombres tan prodigiosos como humanos.

La sexualidad como vehiculo para el conocimiento de si mismo, pero tambien como vehiculo autodestructivo colocan una vez mas la vida y la muerte cara a cara, el eros y el thanos combatiendo entre si. La posibilidad de construir un individuo nuevo sugiere Spielrein a Freud. La posibilidad de destruir a ese individuo materializa Jung. Y atandolo todo, la dualidad que define a cada uno de los personajes: el Jung etico y el infiel, luchando contra sus propios deseos. El Freud absolutamente racional y vanidoso incapaz de ceder terreno ante su potencial sucesor. Spielrein debatiendose entre su cordura y su propia locura.

Como Jung, Michael Fassbender marca el tono del film con su impeccable y cuidada estampa. Esos modales contenidos que casi se quiebran ya no ante Spielrein, sino por los empujones de otro de sus pacientes, Otto Gross (Vincent Cassel). La voz serena de Fassbender y esa perplejidad que va emergiendo a traves de la mirada, va definiendo un personaje con grises subrayados.

Viggo Mortensen no cede espacio con su interpretacion de Freud. Mucho menos Keira Knightley al dibujar el alma atormetada de Sabina Spierlein. Primero al borde del suicidio, luego aparentemente curada, y siempre caminando sobre la cuerda floja que sostienen sus particulares fantasmas.

Twitter: @cinemathon

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