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El vencedor está solo, de Paulo Coelho



Entrar en el mundo de la fama, el reconocimiento, el glamour y el lujo es uno de los sueños más comunes dentro de nuestra sociedad. Pocas son las personas que no anhelan alcanzar estas metas, y, desde luego, yo me incluyo completamente entre aquellas a las que les gustaría conseguir esto algún día. Por este motivo, El vencedor está solo, de Paulo Coelho, me llamó la atención desde el primer momento en que lo vi hace ya unos años entre las estanterías de mi casa. El momento de leerlo llegó esta Semana Santa, cuando, buscando entre las estanterías llenas de libros de mi casa algo bueno que leer, me encontré con él de nuevo. Es, además, el primer libro de Paulo Coelho que leo, y, como me ha dejado bastante buen sabor de boca, puede que volvamos a verle por este blog en el futuro.
Y, como tiendo a extenderme demasiado, paso ya al análisis de lo que viene siendo el libro El vencedor está solo no nos relata lo buena que es la vida del lujo, sino que precisamente nos muestra su cara menos dulce, su lado amargo, lo que la gente es capaz de hacer para alcanzar la fama y lo sencillo que es perderla, es decir, todo lo que no vemos –o no queremos ver. Coelho nos sitúa en el festival de Cannes, donde transcurre toda la historia, o historias, puesto que nos hace un relato desde diferentes perspectivas. Todo comienza con Igor, un poderoso empresario ruso, que viaja al festival de Cannes para recuperar a su ex mujer, Ewa, que hace dos años lo dejó por un importante diseñador, Hamid Hussein, y que ahora quiere entrar en el mundo del cine como productor de su primera película. Sin embargo, lo “novedoso” del libro es que para recuperarla no recurre a la súplica u otras tácticas nada efectivas típicas de una comedia romántica, sino que decide comenzar a “destruir mundos” por ella, que es el eufemismo que utiliza para referirse a matar personas escogidas al azar.
A la vez que Igor lleva a cabo su labor, vamos conociendo otros personajes, que, a lo largo del libro, nos van contando su pasado. Por lo tanto, Además de Igor, Ewa y Hamid, tenemos también a Gabriela, una actriz de 25 años que quiere entrar en el mundo del cine pero que es consciente de que ya se le está pasando el arroz, y a Jasmine, una cada vez más exitosa modelo que representa el único aspecto amable de este mundo de lujos, puesto que su ambición no es la fama ni el dinero, sólo sobrevivir junto a la mujer que ama, una diseñadora de ropa poco conocida que la ayudó a entrar en el mundo de la moda.
Sin embargo, lo que me llama especialmente la atención de este libro es la facilidad del autor para deshacerse de sus personajes, pues, aunque sólo aparezcan en un momento determinado del libro –de hecho es el momento previo a su asesinato- llegamos a conocer toda su historia antes de que los aniquilen, con lo que ya no son víctimas anónimas, sino que llegan a ser personajes importantes que ayudan a construir toda la trama.
Además, resulta especialmente interesante todos los datos que muchos desconocíamos –o al menos en mi caso- sobre este mundo, que, aunque pueda parecer que no, nos pueden resultar útiles –o al menos curiosos-, como es el ejemplo de lo que nos cuenta uno de los personajes sobre los móviles en los aviones, aunque no seré yo quien os lo descubra.
De todos modos, alguna pega tengo que ponerle al libro, y en este caso es la crítica que hace de este mundo, en mi opinión excesivamente dura. Claro que, puesto que no estoy dentro de él, no puedo determinar a ciencia cierta cuánto de esto es verdad –aunque seguramente bastante- sin embargo, mi atracción por el cine y la moda me impiden ser capaz de pensar que la fama es tan cruel como Coelho la pinta. Sí, es un camino duro el que muchas de estas personas tienen que recorrer, y más dura es la caída, pero también es verdad que el autor no deja títere con cabeza.
En definitiva, un libro entretenido y recomendable si te gustan el éxito, la fama y algo de novela negra, pero quizá no muy adecuado si eres un enamorado de este mundo, como me ocurre a mí. No es imprescindible, pero tampoco sobra.

NOTA: 7

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