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Los desterrados de Dios | [1ª Parte] | Cine [I]



 

Latter Days [«Últimos Días» en inglés (2003)] es una película de temática homosexual ambientada en Los Ángeles, Estados Unidos. Cuenta la historia de cómo Aaron, un misionero mormón, es seducido por Christian, un camarero juerguista que se enamora de él. La película, escrita y dirigida por C. Jay Cox, tiene como actores principales a Steve Sandvoss como Aaron Davis y Wes Ramsey en el papel de Christian Markelli. Otros actores como Amber Benson, Khary Payton y Jacqueline Bisset realizan papeles secundarios en la película.

Latter Days se estrenó en el Festival Internacional de Cine Gay y Lésbico de Filadelfia el 10 de julio de 2003. Durante los siguientes doce meses se distribuyó a lo largo de EE.UU. y fue estrenada en algunos otros países, sobre todo en festivales de cine gay. Era la primera película que mostraba la confrontación entre los principios de la iglesia mormona y la homosexualidad, por lo que su exhibición en Estados Unidos no estuvo exenta de polémica; varios grupos religiosos exigieron su retirada de cines y posteriormente tiendas de vídeo bajo amenaza de boicot.

Sinopsis

Aaron es excomulgado 

Elder Aaron Davis (Steve Sandvoss), un joven misionero mormón de Pocatello (Idaho), recibe la orden de marcharse a Los Ángeles con otros tres misioneros para predicar la fe mormona. Los chicos se instalan en un bungalow junto al apartamento del fiestero y abiertamente gay Christian Markelli (Wes Ramsey), un aspirante a actor que trabaja como camarero en Lila’s. Éste es un restaurante de moda que regenta la actriz retirada Lila Montagne (Jacqueline Bisset). Christian, intrigado por sus nuevos y sobrios vecinos, apuesta cincuenta dólares a sus cínicos compañeros de trabajo a que es capaz de seducir a uno de ellos. Pronto se da cuenta de que Aaron, el misionero más inexperto, es un homosexual que no ha salido del armario.

Aaron y Christian desarrollan cierta confianza entre ambos después de algunos encuentros en el complejo de apartamentos. Cuando Christian se corta accidentalmente con un trozo de metal y se desmaya, Aaron lo lleva dentro de casa y le limpia la herida. Christian intenta aprovechar la oportunidad para seducir a Aaron y casi lo consigue. Sin embargo, el reacio mormón se enfada por la opinión desenfadada de Christian de que el sexo “no tiene por qué significar nada”. Aaron responde molesto que Christian iguala “el sexo a un apretón de manos”, y tras acusarle de simplista y superficial, se marcha. Preocupado por la posibilidad de que Aaron esté en lo cierto, Christian se une al proyecto Angel Food para dar de comer a afectados de SIDA, a través del cual se hace amigo de un hombre llamado Keith (Erik Palladino).

Más adelante, uno de los compañeros misioneros de Aaron, Paul Ryder (Joseph Gordon-Levitt), tiene un accidente de bicicleta. Aaron, al volver afligido a su apartamento, se encuentra con Christian, que trata de reconfortarlo con un abrazo. Los dos se ven sobrepasados por sus sentimientos y terminan besándose. Embriagados en el momento, no se dan cuenta del regreso de los compañeros de apartamento de Aaron, que ordenan a Christian que se vaya. Éste regresa al día siguiente al apartamento de los misioneros para explicarse, pero recibe la noticia de que Aaron ha sido enviado de vuelta a casa por conducta inapropiada.

Al darse cuenta de que la preocupación de Christian es genuina, Ryder se suaviza lo suficiente para contarle que Aaron debe hacer una parada de cinco horas en Salt Lake City. Christian compra un billete para el siguiente vuelo hacia allá y encuentra a Aaron, de pie en la nieve fuera de la terminal. Christian le confiesa su amor, y a pesar de sus muchas dudas, Aaron admite ante él sus propios sentimientos amorosos. Christian y Aaron aprovechan la cancelación de todos los vuelos debido a una tormenta de nieve para pasar juntos una tierna e íntima noche en un motel de los alrededores. Sin embargo, cuando Christian se despierta a la mañana siguiente, encuentra que Aaron se ha marchado. Triste, regresa a Los Ángeles.

Al llegar a su pueblo en Idaho, Aaron es excomulgado por los patriarcas de la iglesia, dirigidos por su propio padre (Jim Ortlieb), que es el obispo de la congregación. Aaron es rechazado por su padre y reprendido por su madre (Mary Kay Place), quien le informa de la apuesta de cincuenta dólares de Christian, de la que ella se ha enterado a través del jefe de los misioneros. Al principio Aaron se resiste a creerlo, y cuando intenta seguir defendiendo su homosexualidad “no es lo que hago, sino lo que soy”, su madre lo abofetea y le dice que Dios nunca perdonará lo que el es. Desesperado y sintiendo haberlo perdido ya todo, Aaron intenta suicidarse. Sus padres lo envían a un centro de tratamiento, donde recibirá una terapia de aversión para “curarle” de su homosexualidad.

Christian, ansioso por encontrar a Aaron, consigue encontrar la dirección de su casa y su número de teléfono; pero al llamar recibe un duro golpe por las palabras de la madre de Aaron, quien le espeta que “gracias a ti, mi hijo se cortó las venas con una cuchilla; gracias a ti he perdido a mi hijo”. Creyendo que Aaron está muerto, Christian va a buscar la casa de la familia en Idaho y devuelve entre sollozos el valioso reloj familiar de Aaron a su madre. Ella se da cuenta de que quizás ha juzgado a Christian con mucha dureza, pero es demasiado tarde para detener a éste, que ya se marcha en su coche.

De madrugada en el centro de tratamiento, Aaron ve un vídeo musical en la televisión. Es una canción escrita por la compañera de apartamento de Christian, Julie, que narra el dolor de su amigo por perder a Aaron. El vídeo empuja a Aaron a volver a Los Ángeles en busca de Christian. Encontrando que otra persona está en el departamento de Christian (debido a que lo subarrendó, pero Aaron se decepciona creyendo que volvió a su antigua vida), y sin ningún otro lugar donde ir, Aaron se dirige al restaurante de Lila. Por casualidad, él ya había trabado amistad con Lila mientras estaba de misionero, aunque no sabía que era la dueña del restaurante en el que trabajaba Christian. Se da el reencuentro y Christian se sorprende muchísimo, pero también rebosa de alegría al ver a Aaron con vida. Con la reconciliación, la película termina con un final feliz. Junto a los compañeros de trabajo de Christian, ambos celebran el Día de Acción de Gracias y contemplan un feliz futuro juntos.

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