Cinemascope

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Tu guitarra seguirá llorando, me temo



Hace unas semanas logré al fin ver las dos partes del documental que Martin Scorsese ha realizado sobre George Harrison. Ya anunciésu estreno tiempo atrás, y lo hice con cierta buena predisposición. Pues bien, ahora voy a hablar de lo que sería mi postdisposición.

Probablemente considerar basura el documental sería excesivo. Lo consideraré, decorosamente, absolutamente prescindible. No aporta nada nuevo y nada en claro.

El documental dura más de tres horas distribuidas en dos partes. Me parece sorprendente que se dedique la primera de las partes, y un poco de la segunda, a hablar sobre The Beatles. Sí, sí, una vez más The Beatles. Y es que,  si bien el documental nos ofrecía la posibilidad de ahondar algo más en la personalidad de su hermético guitarrista, se queda en la requetesabida secuencia oficial de anécdotas y capítulos que ya fuera tejida e instalada para la posteridad con el famoso Anthology. ¿Por qué repasar esa misma historia?

George Harrison en el Concierto por Bangladesh

George Harrison en el Concierto por Bangladesh, 1971

Tras ese largo episodio beatle, queda tiempo para un atropellado recorrido por la carrera en solitario de George Harrison, con el All Thing Must Pass  y el Living In The Material World, dejando de lado sin complejos la casi totalidad del resto de su labor musical, claramente por debajo en cuanto a nivel artístico, pero creada por la misma persona de la que se supone trata el documental. Igual ocurre con su incursión en la producción cinematográfica, ya que no solo tiene en su haber películas como La Vida de Brian -con cameo incluido- (aunque, reconozco que aquí sí se agradece que se nos evite enfrentarnos al recuerdo de aquellas películas en las que participó, si exceptuamos las colaboraciones con los Monty Phyton).

El resultado final es una tediosa confusión de la que destacaría la aparición de Phil Spector, quien por sí solo dificulta la clasificación temática del documental (gran creador, Phil Spector -entre otras cosas-).

Cuestión aparte es la del formato de documental basado en declaraciones de personas que conocieron al protagonista del mismo. Esas declaraciones, ¿constituyen la ilustración del argumento principal o son la estructura de ese argumento principal? Si no hay una línea argumental bien definida, si no hay un verdadero contenido, acabará siendo una absurda pérdida de tiempo. No solamente son superficiales dichas declaraciones, además provocan la sensación de estar atrapado siempre en el mismo documental, sea sobre lo que sea.

En fin, pensaba que podría acercarse a No Direction Home, el documental sobre Bob Dylan que también realizó Martin Scorsese, y he comprobado lo muy equivocado que estaba.

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