Cinemascope

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Abramos una ventana entre tantos números, deudas, impagos y recortes… Y hablemos de cine.

Recientemente, he tenido la oportunidad de volver a ver “El tercer hombre” (1949), en una edición en Blu-Ray, en condiciones más o menos aceptables (todavía deja mucho que desear, aunque supera a las ediciones anteriores, en DVD, con una calidad muy pobre). Hay dos ediciones en Blu-Ray, la de Suevia y la de Criterion. Aquí se puede ver una comparativa entre ambas, con una ligera ventaja para la segunda: http://www.zonadvd.com/modules.php?name=Sections&op=viewarticle&artid=1020, aunque la alta definición puede dar mucho más de sí, si se parte de un master en condiciones. Una pena, pues esta peli ganó el Óscar a la mejor fotografía.

La película, aunque se haya visto varias veces, no aburre. Al contrario: conocer la historia te permite estar más atento a pequeños detalles en los que antes no has reparado. Te puedes fijar más en los gestos de los actores, prácticamente todos ellos en estado de gracia. Y apreciar la calidad de las imágenes, de la concepción de los planos. Puedes disfrutar más de las pequeñas historias que subyacen bajo la trama principal, y gozar, al fin y al cabo, de una de esas pequeñas joyas del cine que con un bajo presupuesto se ha convertido en un gran clásico.

Y es que tras una narrativa que, en principio, parece convencional, hay todo un reflejo de sentimientos y emociones apenas afloradas. Porque bajo una capa de barniz del mejor cine negro, construido a la sombra de un tercer hombre que sólo aparece al final (con la entrada de Orson Welles en la película, y su posible participación en las labores de dirección), descubrimos otras historias, engarzadas con una agilidad narrativa fuera de lo común. Historias que fluyen con rapidez y se explican de manera simple y directa.

Lo que más me gusta de esta película es la forma en que contrapone a dos personajes tan opuestos como los interpretados por Orson Welles y Joseph Cotten. El primero, más ajustado a la imagen del héroe: sonriente, cínico, y seguro de sí mismo. El eje de la trama. El segundo, inseguro, torpe, y a la postre, perdedor. Trata de encontrar a su amigo mientras intenta colocarse en su lugar, incluso  en el corazón de la mujer que le ama… Sin éxito. Resulta fácil empatizar con este anti-héroe, a pesar de las simpatías que despierta el personaje de Orson Welles. Quizás porque aunque a todos nos gustaría ser como Harry Lime (Welles), al mismo tiempo, estamos seguros de que el destino nos va a acabar obligando a ser como H. Martins (Cotten)…

EL TERCER HOMBRE

oct-6-2011 By cinefilo

“El tercer hombre” (“The Third man”, 1949) es un clásico del cine. Los críticos todavía discuten la autoría del film. La presencia de Orson Welles presupone que él la dirigió y no Carol Reed. Pero la película tiene el mismo estilo que “Larga es la noche” (“Odd man out”, 1947), protagonizada por James Mason, como un jefe del IRA. Johnny McQueen (Mason) es herido de gravedad durante el asalto a un banco para recaudar fondos que sostengan la lucha contra los ingleses. Casi agonizante, irá de un sitio a otro, por las calles de la ciudad. Será auxiliado por quienes no comparten sus ideas. Lo hacen no por compasión sino porque nadie quiere denunciarlo a la policía. Entregar a un hombre es denigrante, una bajeza imperdonable. McQueen recorre las calles húmedas, cae la lluvia, luego, nieva. En algunas ventanas, aparecen rostros de mujeres viejas mirando cómo uno de sus compañeros trata de llamar la atención de la policía para darle tiempo a que huya. “Larga es la noche” y “El Tercer hombre” están dirigidas, sin dudas, por la misma mano, la de Carol Reed. Pero los críticos siempre eligen crear mitos y les ha parecido bien insinuar que “El tercer hombre” fue hecha por Welles. En todas las películas que trabajó, por contrato, Welles se dirigió a sí mismo. En “El tercer hombre” no hubo excepción. Pero sólo ideó dos escenas: el modo en que hace su aparición y el momento final, cuando sube la escalera intentando abrir la tapa de las alcantarillas. Obviamente, dos grandes momentos de la película.

“El tercer hombre” tiene un guión original del gran novelista Graham Greene, pedido especialmente por Alexander Korda y David Selnick, los productores. La música de Anton Kardas es parte esencial creando, con el sonido de una cítara, el clima de cada escena. Tres de las escenas son parte de la historia del cine. La aparición de Orson Welles, con el rostro imprevistamente iluminado por una luz que se enciende. La persecución por las cloacas. Y la escena final, con Joseph Cotten, a la salida del cementerio, esperando a Alida Valli.

Holly Martins, un escritor de novelas baratas, llega a Viena. Lo ha llamado, prometiéndole trabajo, su amigo de la infancia, Harry Lime. Viena es una ciudad en la posguerra y está ocupada por los aliados y los rusos. Harry Limes ha muerto en un accidente de tránsito. Holly llega justo el día del entierro. Conoce a Anna Schmidt, la novia de Harry y se enamora de ella. El Mayor británico Calloway pide a Holly que lo ayude a encontrar a su amigo Harry. Él no está muerto sino escondido en el sector ruso. Holly se niega hasta que se entera que Harry se un traficante de medicamentos en el mercado negro. Ha adulterado penicilina. Esto ha provocado la muerte de mucha gente y a otros los ha dejado en condiciones muy graves, muchos niños han sido afectados.

Holly y Harry terminan encontrándose. Holly delata a su amigo. Lo persigue junto a la policía y lo mata en las cloacas de la ciudad. Intenta una relación con Anna pero ella lo desprecia por lo que ha hecho con su amigo.

Holly (Joseph Cotten) es un hombre que queda atrapado en una trama que no logra descifrar. Holly Martins es la personificación de todos los hombres honestos que no logran comprender los cambios morales que se han producido. ¿Cómo alguien va a adulterar medicamentos? ¿Es posible tanta maldad? ¿Hasta dónde llega el hombre para ganar dinero? Los valores morales son destruidos. Esta destrucción es la que contempla Holly Martins, sin entenderla. Harry Lime (Orson Welles) es el hombre del mundo nuevo. El hombre dispuesto a todo para obtener beneficios. No le importa la vida ajena, ni la amistad, ni el amor. Harry Lime es un malvado y es todos los hombres malvados. En Harry Lime habitan todos los hombres que, anteponiendo el dinero, destruyen todos los valores morales. El único valor es el éxito. A costa de lo que sea. Una guerra ha asolado al mundo. Algo nuevo comienza. Un mundo lleno de hombre como Harry Lime.

Como en “Larga es la noche”, donde los valores morales impiden que la gente entregue a Johnny McQuenn a la policía, porque no hay mayor denigración que la de ser un delator, que la de entregar a un hombre, como Judas a Jesús, Anna desprecia a Holly Martins no porque haya matado a su amigo sino porque lo ha delatado.

El papel de Orson Welles es pequeño en la película. Es un papel secundario. Sin embargo, toda la acción gira en torno a la figura de Harry Line. Cuando Korda y Selnicks le ofrecieron el papel a Orson Welles le pidieron disculpas por si se sentía ofendido al pretender que hiciera una actuación secundaria. Welles, finalizada la película, contó esto y dijo: “¿Pedirme disculpas por ofrecerme el papel más importante de la historia del cine? Harry Lime es el modelo del hombre que abundará en el futuro, alguien que desconoce todos los valores morales, sin escrúpulos, y que tiene el dinero como dios”.

Para el título, Graham Greene se basó en un argumento de Platón, rebatido por Aristóteles. Si existe un hombre hay una Idea de hombre que lo precede. Aristóteles sostuvo que a esa Idea de hombre, para que se produzca, debe tener un tercer hombre que la origine. Y así hasta el infinito. Si hay un Harry Lime debe haber otros Harry Lime. Infinitos Harry Lime.

No es curioso que la película tuviera mucho éxito y que el disco con el tema principal vendiera cifras récords. Tampoco es curioso, si se lo piensa con cuidado, el muy buen recibimiento que tuvo el personaje de Harry Lime. En la radio inglesa, Orson Welles interpretó “Las aventuras de Harry Lime“, durante casi cuarenta capítulos. Años después, la televisión inglesa hizo una serie famosa, “El tercer hombre”, que se mantuvo en el aire varios años, y en la que Michael Rennie interpretó a Harry Lime.