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PRIMER TRÁILER DEL FILME SOBRE ASSANGE

sep-11-2012 By cinefilo

Primer tráiler de la vida de JULIAN ASSANGE, el filme “UNDERGROUND: THE JULIAN ASSANGE STORY

Julian Assange tendrá su propia película, y será a manos del alemán Cyril Tuschi, que acaba de estrenar hace apenas unos meses en la Berlinale el documental sobre el  oligarca ruso Mijaíl Jodorkovski “Khodorkovsky”.

Bajo el título de “Leaks-Three Dates With Harry Harrison (“Filtraciones – Tres citas con Harry Harrison“) Tuschi se adentrará en el pasado más reciente de uno de los personajes más mediáticos y controvertidos de los últimos tiempos: Julian Assange, alias Harry Harrison.

Aprovechando el anuncio de este biopic sobre su “vida y milagros”, desde Lo que no te han contado echamos la vista atrás y retomamos un debate aún por cerrar. ¿Qué fue WikiLeaks?

Desde 2006, momento de su puesta en marcha, WikiLeaks trabaja en la compilación y publicación online de documentos y archivos varios “apartados” de la circulación mediática, cautivos del poder. Sin embargo, las acusaciones no ha tardaron en llegar. ¿Es necesaria la publicación de todos los documentos de estado o los ciudadanos no han de conocerlo todo? ¿Qué papel juegan en todo ello los periodistas? ¿Nos encontramos ante un nuevo  tipo de periodismo?

Con poker face, así se quedaron las autoridades internacionales que se vieron salpicadas por las filtraciones de la página web más famosa del momento. WikiLeaks is a not-for-profit media organization. Our goal is to bring important news and information to the public. We provide an innovative, secure and anonymous way for sources to leak information to our journalists (our electronic drop box). One of our most important activities is to publish original source material alongside our news stories so readers and historians alike can see evidence of the truth”. WikiLeaks se describe a sí misma como una organización fundada internacionalmente por disidentes chinos, así como por periodistas, abogados, matemáticos, y tecnólogos de empresas start-up de los Estados Unidos, Taiwán, Europa, Australia, y Sudáfrica.

De los 251.287 documentos de entre 1966 y febrero de 2010 que se han dado a conocer, los relativos a los conflictos bélicos más recientes son los más impactantes. Son más de 500.000 los documentos filtrados sobre las guerras de Irak y Afganistán a golpe de Lady Gaga. Como siempre, los grandes hallazgos, se consiguen de la manera más peregrina. Tal vez por lo doloroso de su contenido, hayan sido los archivos más comentados y dañinos para el gobierno y las autoridades correspondientes, pero casi ningún país se libra del azote informativo, aunque la mayoría no acepten las acusaciones que se les imputan.

No hace mucho tuve la ocasión de asistir a una jornada sobre Periodismo y Derechos Humanos, en la que la corresponsal de guerra freelance Mayte Carrasco afirmaba tajantemente ser contraria a WikiLeaks. Su explicación era bastante coherente: los informes y documentación filtrada eran sacados a la luz sin tener en cuenta el riesgo que suponía para todos aquellos periodistas, soldados, o espías, infiltrados en distintas organizaciones y cuyos nombres y actividades salían ahora a la luz. Aún así, reconocía que al menos había servido para avergonzar a todos aquellos profesionales de la información que NO habían hecho bien su trabajo, y habían dejado pasar por alto multitud de noticias clave para la opinión pública.

No puedo estar más de acuerdo. Sin duda, la sociedad merece dejar de ser tratada como mera audiencia, para pasar a ser informada como merece, en calidad de ciudadano que debe y necesita estar informado. WikiLeaks tal vez haya sido necesario para abrirnos los ojos en muchos sentidos, pero no es un trabajo periodístico. Ese es su único fallo, que el mero volcado de informes, no constituye una verdadera labor periodística. ¿Qué pasa con el contraste, la comprobación, el contexto o el análisis?

Por otra parte, los medios asociados que han publicado lo filtrado por la fundación de Julian Assange, lo han hecho, como no podía ser de otra manera, de manera partidista y parcial. Es el caso del diario El País, que incluso no duda en anunciar previamente que censurará la información que considere necesaria: “EL PAÍS no ha podido corroborar todos esos relatos y ha prescindido de algunos que ha considerado de dudosa credibilidad. Entre otras precauciones, se ha decidido aceptar los compromisos a los que The New York Times llegue con el Departamento de Estado para evitar la difusión de determinados documentos. (…) Se han seleccionado tan solo aquellos que consideramos imprescindibles para respaldar la información ofrecida”.

En pleno debate sobre la neutralidad o no de la red, WikiLeaks irrumpió, pero ¿se puede considerar un medio de comunicación más? ¿El trabajo que desempeña puede ser catalogado como periodismo?  Julian Assange, en declaraciones al periódico The Australian, afirmaba que “WikiLeaks ha acuñado un nuevo tipo de periodismo: el periodismo científico”, y criticaba a la profesión por “su falta de integridad y su constante peloteo a las fuentes gubernamentales”.

WikiLeaks no es periodismo, sino lo que necesita al periodismo afirma José Luis Orihuela en sus “Diez Tesis sobre WikiLeaks”. Enrique Dans considera que “el mundo necesita a WikiLeaks, necesita un mundo sometido a la transparencia que proporciona el que todos estemos conectados a una red común. No te confundas: Wikileaks es de lo mejor que le puede pasar al mundo en que vivimos. Cuantos más Wikileaks, más relevantes y más visibles, mejor”. Otras webs van más allá y se preguntan si se trata de un “destape” mediatizado o un “destape” controlado e incluso el nombre de la hacker más internacional y literaria acecha nuestros pensamientos: Lisbeth Salander.

Mientras unos acusan a WikiLeaks de estar ayudando a la red a robarle la merienda a los periódicos, el propio Assange, da en la clave con una confesión revelada en el documental que la televisión sueca SVT emitió sobre su organización (WikiLeaks: Con la filtración como arma): “En el año 2006 esperábamos que el público general escribiera análisis de nuestro material, en forma colaborativa. Y no resultó ser así”.

P.D: WikiLeaks, sin periodistas, no es noticia.