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Natalie Portman será Jackie Kennedy

oct-6-2012 By cinefilo

Portman se pondrá en la piel de la esposa de John F. Kennedy en la película dramática Jackie, según el sitio Deadline, que precisa que estará centrado en la vida de la primera dama después del asesinato del presidente de los EEUU.

El director Darren Aronofsky tenía previsto que su ex pareja, Rachel Weisz, fuese la protagonista del film, pero ésta renunció al papel, que recayó finalmente en la actriz de origen israelí.

Portman, de la mano de la cadena FOX, se sumará a la lista integrada por Katie Holmes y Sarah Michelle Gellar, quienes también interpretaron a Jackie Kennedy para otras producciones de Hollywood.

Milla Jovovich comparte desde el feed de Twitter las primeras imágenes de Johann Urb como Leon S. Kennedy y Boris Kodjoe como Luther West en el set de Resident Evil: Retribution. Lea el resto de la entrada »

Un western tardío: Ladrones de trenes

sep-28-2011 By cinefilo

Burt Kennedy es uno de esos directores calificados reiteradamente como ‘artesanos’. Su carrera profesional, iniciada en la televisión durante los años sesenta y terminada en el mismo medio a principios de los noventa, parece avalar una afirmación por lo demás insensata en la mayor parte de los casos en los que se aplica. Especializado en ofrecer versiones minimizadas, breves y desprovistas de épica de un Oeste “a la John Ford”, la filmografía de Kennedy prácticamente está consagrada al género del western, exceptuando el notable film noir La trampa del dinero (1965), que reúne a Glenn Ford y Rita Hayworth junto a Joseph Cotten. De los más variados tonos, temas y formas, los westerns de Kennedy resultan básicamente entretenimientos ligeros, películas consagradas a la aventura, los tiroteos y las persecuciones a caballo, cintas con personajes arquetípicos pero no exentos de solidez y personalidad, con oscuras manchas del pasado o recovecos psicológicos que introducen matices y derivaciones en las tramas, al igual que poseedores en parte de un sentido del humor que acompaña siempre en los guiones a las secuencias de acción y violencia propias del género, algunas espectaculares. Con todo, Kennedy posee en su haber películas de bajo presupuesto pero inolvidables referencias dentro del género, como Los desbravadores (1965), fallida mezcla de western y comedia, la innecesaria secuela El regreso de los siete magníficos (1966), obviamente sin repetir los mismos siete, el clásico Ataque al carro blindado (1967), con John Wayne y un Kirk Douglas con un impresionante despliegue atlético, el mito del western erótico de serie B Hannie Caulder (1971), con Raquel Welch, y sus duplas con Robert Mitchum (Un hombre impone la ley y Pistolero, ambas de 1969) y James Garner (También un sheriff necesita ayuda, de 1968, y Látigo, subtitulada del mismo modo que la anterior, de 1971). En esa misma línea de acción, aventura, erotismo, humor y violencia se encuentra el último western de Kennedy, quizá un plus sobre su obra anterior, Ladrones de trenes (1973), titulada de manera absurda en algunos países de Latinoamérica como Los chacales del Oeste (no se ve un chacal ni a mil kilómetros a la redonda…).

La película, una postrera muestra del género en un tiempo en que el cine americano se hallaba en plena transformación (que no llegaría a nada, o más bien al cine americano mayoritario hoy, o sea, nada), supone las boqueadas del western clásico tal como se conoció en los cincuenta y primeros sesenta, cuando, a excepción de Ford, Hawks, Hathaway y Mann, su decadencia de temas y de repercusión entre crítica y público iba en picado. Así, a la manera clásica pero con un inicio deudor de los modos empleados por Sergio Leone, por ejemplo, en Hasta que llegó su hora (1969), Kennedy compone una historia que ya nace obsoleta y decadente, pero que resulta entretenida y divertida.

Un tren llega a una desolada estación del desierto; allí espera un pequeño grupo de hombres capitaneados por Grady (un Rod Taylor algo pasado de kilos y ya con la marca de la edad en el rostro) y Jesse (Ben Johnson, antiguo campeón de rodeos, toda una institución en el western), y entre los que se encuentra Ben Young (el meloso cantante Bobby Vinton) o el esbirro Calhoun (Christopher George, que ya fuera antagonista de Wayne en El Dorado, de Howard Hawks, 1967). Del tren se apea Lane (un John Wayne veteranísimo y ya próximo al final de su carrera) acompañado de la atractiva y joven Mrs. Lowe (Ann-Margret), que posee el secreto del lugar donde su difunto esposo enterró el botín de medio milón de dólares que consiguió tras asaltar un tren. Wayne y los suyos no van tras el botín, sino tras la recompensa que ofrece el ferrocarril por su recuperación, cincuenta mil dólares, pero a las ambiciones personales del grupo, tanto en lo referente a la totalidad del dinero como respecto a la apetitosa anatomía de la viuda hay que sumar la persecución por parte de los antiguos camaradas de Mr. Lowe, acompañados por un buen puñado de pistoleros, que siguen sus pasos tras el dinero, y la aparición de un solitario personaje (Ricardo Montalbán), trajeado y fumador de puros, que observa los acontecimientos desde la distancia.

La película ofrece un breve metraje (92 minutos) repleto de sucesos, en su primera mitad ligados más bien a las relaciones establecidas dentro del grupo en torno a la suculenta dama y a las expectativas de botín, adornados con las habituales peleas y rivalidades masculinas, el enfrentamiento de los veteranos del grupo con las nuevas incorporaciones, Lea el resto de la entrada »

MARILYN MONROE

ago-21-2011 By cinefilo

Marilyn Monroe sabía mucho, por una parte en razón de que formaba parte del entorno gubernamental, y por la otra porque había sido amante de dos de los más altos funcionarios públicos norteamericanos.

Me refiero concretamente a John Kennedy y a su hermano Robert. Esto es vox populi y con esto no estamos descubriendo ningún misterio.

Además, es sabido que es casi imposible conservar secretos en la alcoba y los dos hermanos hablaron más de la cuenta.

Esto selló la suerte de la estrella. Marilyn frecuentó a los dos hermanos y éstos le hicieron muchas promesas que no cumplieron, y cuando se hartaron de ella la dejaron de lado. Esto ocurrió en 1962.

No es necesario acotar que nada es más peligroso en este mundo que una mujer despechada, y obviamente Marilyn lo era. Y más aún cuando esa mujer despechada es un espíritu básico. Cuando amenazó con hablar y contar a la prensa todo lo que sabía, el propio presidente Kennedy “sugirió” al mafioso San “Money” Giancana que “había que terminar con el problema, incluso tomando medidas drásticas”.

El hermano del presidente, Bob, estaba de acuerdo con que se tomaran esas “medidas drásticas”, de modo que fue cómplice. Además, también las había “sugerido”. Obviamente, le resultaba muy conveniente su muerte.

Giancana envió hombres de su confianza para que se encargaran de la estrella. Fueron hasta su domicilio, la sujetaron y la obligaron a ingerir barbitúricos.

Además, para asegurarse bien de su muerte le aplicaron un supositorio con veneno. Oficialmente, se dijo que la actriz se había suicidado, pero la verdad es que fue ejecutada.

Curiosamente, sus autores corrieron la misma suerte: John Kennedy fue asesinado en Dallas, el 22 de noviembre de 1963, y Giancana en Chicago, el 19 de julio de 1975.

Como es sabido por todos, también Robert Kennedy sufrió el mismo destino: fue muerto el 5 de junio de 1968 por el jordano nacido en Jerusalén, Sirhan Bishara Sirvan, falleciendo al día siguiente.