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Música y emociones en el cine

nov-7-2012 By cinefilo

Stefan Koelsch,  músico y doctor en neurociencia (entre otras cosas) afirma que “la música puede variar profundamente nuestro cerebro”. Gracias a sus estudios e investigaciones sabemos que nada influye tanto ni  tiene un impacto tan trascendental sobre el cerebro, como la música. Dicha afirmación podemos confirmarla nosotros mismos, ¿Cuántas veces no hemos cambiado de ánimo al escuchar una canción que nos recuerde alguna experiencia o persona en especial? La música tiene la capacidad de variar nuestros estados de animo en poco menos de lo que suenan los acordes iniciales de una canción. Podemos estar muy alegres, parranderos, peor al escuchar un tema triste, melancólico, se nos van esas ganas de fiesta y nos conectamos con la melodía de la canción, nos ponemos tristes,  o viceversa, estamos tristes y nos ponemos muy felices. Stefan Koelsch afirma que “Si la obligasen a escuchar música que no le gusta, sacarían lo peor de usted; si escuchara música que la entristece, acabaría con una depresión, y sabemos que la música puede ser utilizada como tortura y para manipular a las personas” y esto es algo que los directores de cine saben muy bien. Y no solo los directores, todos los que trabajan directa o indirectamente con el llamado séptimo arte,  conocen de la importancia de la música para  complementar el significado de una escena y acentuar el efecto que ella produce en el espectador y a veces este no es capaz de darse cuenta de ello.  Con un simple y pequeño  experimento podemos captar el grado de importancia que adquiere la música en una película. Vean el siguiente video, el cual es una de las escenas más famosas del cine, la escena de la ducha en la película Psicosis de Alfred Hitchcock. Obsérvenla primero sin el  audio y luego con el.

La diferencia de lo que percibimos antes y después es enorme. Es como ver dos películas diferentes. La conexión  emocional que establecemos con ella es aun mayor con la influencia de la música (en este caso la notas altas de los violines que se clavan en nuestros oídos con cada puñalada y luego los tonos bajos mientras el cuerpo va cayendo) y los efectos sonoros (los gritos, el sonido del agua, el golpe del cuerpo contra el piso, etc.)

La música estimula los centros cerebrales que mueven las emociones y siguiendo un camino de interiorización, nos puede impulsar a manifestar nuestra pulsión, nuestro sentimiento musical, o dejarnos invadir por la plenitud estética que nos hace felices…es un medio de expresión sin límites que llega a lo más íntimo de cada persona. Puede transmitir diferentes estados de ánimo y emociones por medio de símbolos e imágenes aurales, que liberan la función auditiva tanto emocional como afectiva e intelectual2

Seamos conscientes de esto y así, disfrutemos no solo de ver una buena película, sino también escuchándola y saboreando las emociones que en nosotros genera.


[1] http://www.rtve.es/television/20111009/musica-emociones-neurociencia/465379.shtml

2 lacárcel, Josefa. Psicología de la música y emoción musical.

Skyfall

nov-2-2012 By cinefilo

(música aquí) Siento decirlo, y con todos mis respetos a quienes opinan lo contrario, pero no es cre

        El video completo de música y OST de ‘Árbol de durazno’, la

My taste in music is perfect

oct-27-2012 By cinefilo

Últimamente mi gusto en música y cine ha sido criticado. Nunca me ha importado demasiado, pero al ver esta imagen me ha dado por escribir sobre ello. Igual que en la entrada anterior defendía el derecho a reírse de lo que cada uno quiera, en ésta voy a defender el derecho a escuchar/ver cualquier cosa.

Después de ver una película me gusta valorarla entre una y cinco estrellas. Es algo que siempre me cuesta pero que creo que hace que desarrolle una manera más crítica de ver cine. El “problema” llega cuando otros pueden comentar lo que subo y dar su opinión. Rara vez encuentro a alguien que coincida con mi valoración, y se me han dicho cosas como “tienes un gusto pésimo” o “no tienes ni idea”.

Como dice la frase aquella, “las opiniones son como los culos, todo el mundo tiene uno”. A ti te puede gustar el rojo, a aquél le puede parecer una estupidez porque le gusta el verde, y el de más allá pensará que sólo eres inteligente si te gusta el amarillo. Cuando me hacen comentarios como esos, muchas veces me hacen reír. Mis gustos no van a cambiar porque alguien venga y me diga que yo no sé lo que es mejor.

Para mí una película es buena si es capaz de transmitirme algo, de meterme en la historia y dejarme una sensación incluso después de haber acabado. Tal vez éste no sea el criterio de otra gente, o que lo que a mí me ha emocionado, a otro ha aburrido. No hay un gusto mejor ni un gusto peor. Simplemente es eso, un gusto, una opinión. No todo es blanco o negro.

Lo mismo va por temas de música. Siempre he sido muy dura con los gustos musicales de la gente. Creo que lo que uno escucha en su tiempo libre es algo que muestra su forma de ver las cosas. Antes, al conocer a una persona nueva, una de mis primeras preguntas era “¿qué música escuchas?”. Ahora los gustos musicales de cada persona los descubro con el tiempo. Es cierto que puedes conocer a alguien por la música que le gusta, pero con ello conoces sólo el lado más íntimo de la otra persona.

Al fin y al cabo, la música que escuchamos es para nosotros. Es algo que generalmente hacemos solos, sin pensar en posibles críticas o en “qué pensarían si supieran que escucho esto”. Al escuchar música no somos juzgados y podemos ser nosotros mismos, y a quien no le guste que no mire.

Cinco más veinte…

oct-24-2012 By cinefilo

Llegamos al final del camino en esta entrada, en la que vamos a intentar desgranar lo último de nuestro amigo Phil.

El pasado 13 de agosto surgía a la luz “Five and Twenty” (Cinco y veinte)

disco cuyo título hace referencia a los veinticinco años que llevan haciendo giras Aly y Phil, haciendo de inmejorables embajadores de la música folk escocesa allá por donde van.

Phil y Aly tocan en este álbum los instrumentos de siempre (no pienso repetirme…) y tienen como “cómplices musicales necesarios” en este disco a Jenn Butterworth, a la guitarra; Tom Orr, al piano; Ewen Burton, al bajo; Gordon Smith, a las percusiones; Adam Brown, al bódhran y, nada menos que el sinpar Michael McGoldrick, a la flauta y las gaitas de codo.

Un único tema del mismo he podido rescatar de las procesosas y turbias profundidades del Youtube, que os pondré para finalizar la entrada…

Deciros que, dejando a un lado lo que hayáis podido escuchar en este blog, estoy seguro de que habéis deleitado vuestros oídos con la música de míster Phil en más de una ocasión, sin que lo supiérais… ya que el señor Cunningham ha colaborado en la banda sonora de varias series de televisión y de cine, como por ejemplo en esta película:

Sí, ya lo sé, no suena su famosísimo acordeón, pero creo que compuso o arregló alguno de los temas de “El último mohicano“.

También suena su música en esta otra célebre serie de televisión:

Hombre, hay que reconocer que no es para sacar pecho el que hayan utilizado música tuya en una serie como “Walker, Texas Ranger“, pero… de algo hay que comer…

Y también ha compuesto para esta otra serie:

Sí, sí, en ”La doctora Quinn“, y también en el programa norteamericano “Good morning America” o en “General Hospital“, la serie preferida por Gregory House.

Creo que este escocés de cincuenta y tantos años, que ha ido creciendo musicalmente con la edad, que de pequeño soñaba con ser biólogo y recorrer África tras las huellas de los elefantes y de todo tipo de animalejos, que ha sido galardonado con multitud de premios como varios Dscos de Oro y de Platino como productor, dos premios Indie, condecorado en el 2.001 con el MBE (Most Excelent Order) del Imperio Británico, Doctor Honorario de las Universidades de Stirling y Edimburgo, etcétera, etcétera, etcétera… tiene ganado un lugar en nuestros corazones con esa música suya tan particular, que nos puede llegar a lo más hondo, a conmovernos hasta el tuétano con su delicioso acordeón.

Nos despedimos de este pelirrojo acordeonista con el tema que os prometí al principio de la presente entrada: “Sitting In The Stern Of A Boat” (Sentado a la popa de una barca), que es el corte número nueve de “Five and Twenty”. Gracias, Phil, por darnos melodías tan delicadas como ésta:

Una persona que sepa tocar el whistle, la guitarra, el bouzouki, los teclados, la gaita, además de producir a las bandas más prestigiosas del panorama folk probablemente se ganará el respeto y la admiración de todos los que nos dedicamos a ésto (Comentario extraído del blog ”Vigofolk“).