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gerry

ene-5-2013 By cinefilo

Es difícil encontrarse con algo de veras bien hecho, mucho más en nuestros días. Con algo en lo que merezca la pena ni siquiera pensar un rato. Ayer descubrí fortuitamente gerry (Gus van Sant, 2002), un tesoro en todos los sentidos. Un tesoro porque está increíblemente bien concebida y realizada, pero un tesoro también porque es una película condenada a que casi nadie la encuentre. Probablemente solo la encuentre aquel que esté con el radar de buscar tesoros siempre alerta.

gerryPara los legales: http://cine.fnac.es/a656636/Gerry-sin-especificar. En el canal TCM AUTOR la pasan con relativa frecuencia.

Para los piratas: torrent en V. O. (http://thepiratebay.se/torrent/4360465/Gerry_(Gus_Van_Sant__2002) + subtítulos en español (http://www.subdivx.com/X6XNzUwNA88X-gerry-2002.html)

Si alguien prefiere verla de cero, le ruego que no siga leyendo a continuación.

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Lo primero que tengo que decir es que gerry es una película sobre la vida. Cuidado: habitualmente, cuando un espectador medio describe el tema de una película como que «trata sobre la vida» suele referirse a que no es de mafia, de terror, del Oeste… sino que trata de eso que llaman por ahí la vida, o sea las relaciones familiares, de pareja, lo que le pasa a uno en el trabajo. Muchas veces lo oímos comentar por ahí: «Oye, ¿de qué va tal película?». «Bueno, nada, sobre la vida, es de un matrimonio que se separa y luego ella queda en el paro… etc.». En ese caso, gerry no trata «sobre la vida». Bueno, o más bien trata sobre la vida real y todas esas otras películas tratan sobre la vida biográfica. De ahí el rechazo expreso al nombre propio (¿«propio» de quién?…) que implica poner el título en minúscula y, por cierto, todo el resto de nombres en los títulos de crédito finales.

Descubrimos que en principio ambos personajes se llaman Gerry (el diminutivo familiar de Gerald). Además, en la jerga coloquial de la calle, en inglés gerry viene a significar «fastidiar algo», «cagarla» (http://www.urbandictionary.com/define.php?term=gerry). No es un término que se use con mucha frecuencia, pero en la película se usa repetidamente cuando se lamentan o se reprochan haberla cagado al tomar un mal desvío o al desorientarse, etc. Lógicamente, ese uso continuo del término en la acepción «cagada» invade también el simple vocativo, o sea, cuando los personajes se llaman el uno al otro por su teórico nombre. Vamos, que son dos gerries, dos cagadas cósmicas, dos productos fallidos e inermes cuando se contemplan con el microscopio en su aislamiento en el desierto. Esto es importante por el nihilismo que extiende a la idea general de la película.

 

Uno de los rasgos más atractivos de la película es que carece de argumento como tal. No hay, por tanto, relaciones de causas y consecuencias. Me parece magistral la manera que emplea van Sant para introducir al espectador en la película. Con una elegancia y una sencillez de medios apabullante consigue que en solo unos minutos hagas un clic y te pongas en el terreno que él quiere. Hace que comprendas que no vas a ver una película con un argumento convencional, donde las cosas pasan por algo. Para esto, el manejo del tempo cinematográfico es fundamental. Me explico: en la escena inicial, vemos un coche por detrás. Es una escena larga, muy larga y que se hace deliberadamente larguísima, algo subrayado encima con la música de Arvo Pärt, con ese minimalismo obstinado suyo de los años 70 que resulta maravilloso en una película como esta y tan difícil es de aguantar en una sala de conciertos. Plano frontal: dos jóvenes sin cruzar palabra, mirando hacia la carretera. En un momento dado, el gerry que conduce toma un desvío, aparca, salen y comienzan los dos a caminar. Me encanta el toque irónico de que el inicio de su camino, el «nacimiento», se anuncia con un cartel: WILDERNESS TRAIL, que viene a ser como una especie de camino salvaje, un sendero sin asfaltar. Contemplado desde los cánones del cine convencional, un espectador puede estar esperando al principio que se trate de personajes que se dan a la fuga, es decir, que estén en ese coche y en esa carretera abandonada por algo. De repente, sin mediar palabra, se ponen a caminar por el sendero, como si siguieran tácitamente un plan acordado. Seguimos sin saber de dónde vienen… Pero es que inmediatamente después hay una escena larguísima en la que van caminando sin más («sin más»). El tempo cinematográfico deliberadamente lento, la ausencia de recursos narrativos, de argumento, de suspense no son sino una criba fundamental: allá por el minuto 10 (diez minutos es una eternidad en el mundo audiovisual en el que vivimos, en eso estaremos todos de acuerdo), el espectador acostumbrado a alimentarse durante toda su vida de una narrativa visual prefabricada según unos sencillos cánones de fair play entre emisor y receptor se siente estafado, profiere en voz alta o para sí un «¡Menudo coñazo!» y abandona el visionado. La verdad que no deja de ser una desfachatez tener minutos y minutos a un espectador viendo caminar a dos personajes que no se sabe de dónde vienen ni adónde van… pero entonces el espectador atento, el que ha pasado la criba, el que van Sant quiere como compañero de viaje, se dice: «Bueno, ¿es que acaso sé yo de dónde vengo y adónde voy?». Inmediatamente te identificas con los personajes y la película, haces tuya su búsqueda inicial y su posterior angustia y, en último término, te ves reflejado desnudo en el espejo. No tu existencia biográfica (¿a quién le importa si naciste o nació en un pueblo XXX o a un kilómetro en el pueblo YYY? ¿a quién le importa si de niño tuviste un accidente que te dejó ciego o sordo? ¿a quién si la vecina tenía un romance con el farmacéutico y el marido los asesinó a los dos?), compuesta única y exclusivamente de elementos accidentales, sino de la existencia real, es decir si somos y, en caso afirmativo, qué somos y por qué somos, algo compuesto de elementos auténticamente sustanciales.

Una vez que se nos desvela la esencia de la película, empezamos a verla con otros ojos. Inevitablemente, los dos gerries son un mismo personaje, van en busca de algo, del destino del sendero, que describen de forma deliberadamente vaga como the thing («eso»). Ya en ese momento comienza uno a intuir que la representación de la vida en la película tiene un germen platónico, lo que se confirma en el desenlace. Matt Damon (primera película en que le veo ser un actor), gerry 1, lo que yo denominaré el gerry-alma, tiene una presencia más fornida, más robusta y saludable. El otro personaje, gerry 2 o lo que denominaré el gerry-cuerpo es, sin embargo, aparentemente más enclenque físicamente y más pusilánime de carácter (San Mateo, 26: «el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil»). Sin saber cómo ni por qué, gerry-alma y gerry-cuerpo «nacen», empiezan a caminar por el sendero en principio llenos de entusiasmo, echan incluso una carrera bromeando, comentan aspectos lúdicos o triviales (la anécdota de La ruleta de la fortuna, luego esa descripción junto al fuego de una hazaña frustrada en lo que parece un juego de ordenador de esos de construir civilizaciones). Es la infancia y la juventud del camino, todo es nuevo, se siente plenitud de fuerzas para alcanzar el objetivo (the thing). De repente, caen en la cuenta de que no hay tal objetivo y que no solo no pueden encontrarlo, sino que están perdidos. Están metidos en esa vida donde ni siquiera saben si desean estar o por qué están y se limitan a seguir caminando por el desierto, cada vez con menos esperanza de llegar de nuevo a su coche y a la carretera.

Un inciso: visualmente, la película es poco menos que perfecta. El tratamiento del paisaje (o sea, el trasunto de la propia vida) es insuperable. Incluso consigue un simbolismo precioso en los interludios donde se ve en plano fijo el paisaje inmóvil y las nubes recorriendo a cámara rápida. Más bello y más claro, imposible: eso es la vida, una interfaz de coordenadas que son el espacio (el paisaje fijo) y el tiempo (las nubes en movimiento). Imposible mostrarlo mejor.

Mientras, los dos gerries, ya conscientes de que están perdidos (en un momento que yo equipararía a una especie de adolescencia o post-adolescencia en el sentido simbólico de la película), comienzan a idear planes y tácticas de todo tipo para explicarse la forma de salir de aquel lugar. Idean complicadas fórmulas para separarse y buscar por su cuenta y reunirse después, con diversos fracasos y malentendidos (¿hay algún momento de la vida donde cuerpo y alma se entiendan peor que en la adolescencia?). En una escena un tanto grotesca, el cuerpo se queda atrapado en lo alto de una roca y el alma lo ayuda no sin grandes esfuerzos a salir. Reunidos de nuevo, retoman la marcha con cierto ímpetu… suben y bajan colinas, montañas, intentan orientarse. Es un paisaje escarpado como son las idas y venidas de la madurez en la vida, subidas y bajadas, esfuerzos que no conducen sino a la siguiente montaña, el cansancio se va acumulando… Mientras que Damon, el alma, saca fuerzas y consigue mantener la presencia de ánimo y el vigor, nos vamos dando cuenta de que su compañero, el cuerpo, va desfalleciendo cada vez más, tanto física como anímicamente. Mientras la madurez y la desesperación avanza, el cuerpo va cayendo en una especie de nostalgia (reflejado con alguna imagen ensoñadora viajando en coche). En una secuencia absolutamente inolvidable, la cámara hace un giro de 360º en torno a gerry 2, el cuerpo, ya plenamente derrotado y consciente de sus limitaciones. El alma, Damon con un pañuelo en la cabeza que solo deja ver su mirada, lo contempla con infinita ternura. Suena esa especie de lentitud deslavazada de für alina, de Pärt, con esas notas frías de piano que caen como losas. La suerte está echada. El cuerpo no tiene fuerzas, no lo va a conseguir. Eso es lo que somos, polvo (incluso el viento esparce polvo por la cara del actor…). Para mí una de las escenas más bonitas que haya visto yo en una pantalla. La expresión de Casey Affleck, mezcla de rabia e impotencia, y la mirada de Damon, ternura, ponen de verdad los pelos de punta.

Captura

Sin título, 1952-1953Llega la vejez: qué escena magistral. Los dos personajes, al principio apenas intuidos con la luz escasa del alba, van caminando, cansados, con los pasos minúsculos y arrastrados de los viejos en los parques. El alma tira de la marcha delante, el cuerpo sigue a duras penas, parece que va a desfallecer en cualquier momento. Un nuevo amanecer. Otro más. Por cierto, en la vejez ya no hay paisajes escarpados, tribulaciones, subidas y bajadas… Hay un paisaje plano que va cambiando de color simplemente con la iluminación (¿es quizá la mejor fotografía jamás vista en una película? Una de las mejores, seguro). En el plano del amanecer, surge gloriosa la figura de Mark Rothko con Sin título 1952-1953. Una lectura maravillosa de van Sant. Lo mismo ocurre con Sin título 1969 en el ínterin con el cuerpo ya muerto y el alma a punto de liberarse.

Captura 2

Sin título, 1969

Al final, la revelación platónica. A lo lejos por fin se ven los coches transitando por la carretera, en una imagen que me recuerda a los patitos que van pasando sin parar en las atracciones de tiro de las ferias. El alma por fin se libera de la vida corporal (es curioso, el alma previamente ha matado al cuerpo en un arranque de piedad) pero… no se libera sino para subirse a otro coche. El alma, esa autoestopista que recoge el cuerpo, para llevarla unos cientos de kilómetros más allá y que luego la recoja otro conductor. Genial.

Metempsícosis: Platón dijo que las almas tienen existencia propia y que, al nacer, quedan encerradas en un cuerpo a modo de cárcel y se olvidan de todo. El hombre es un espíritu caído «lleno de olvidos». Nada grave.

Chronicle

ene-5-2013 By cinefilo

Algunas veces me han preguntado aquí por recomendaciones de películas raras y diferentes. Bueno, dadme tiempo que, poco a poco iré recomendando muchas. No soy muy amante de las listas, ¿cómo clasificar algo subjetivo como el cine? Por eso cuando intento realizar una lista de películas tremendamente buenas pienso que no se puede hacer. Puedo recomendar películas diferentes, que me han llamado la atención y la que os de curiosidad mediante los artículos es la que podéis ver. Porque las listas solo dan nombres, no trasmiten sensaciones, y tampoco se puede clasificar algo subjetivo mediante un baremo que, obviamente, es diferente para todo el mundo. Y ahora, para todo aquel que tenga ganas de algo diferente, recomendaría Chronicle, si es que os seduce la idea que propone (aunque, la verdad sea dicha, no puedo decir mucho de ella para no estropear sorpresas XD).

http://www.uruloki.org/felipeblog/images2012-1/20120304_chronicle.jpg

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Todas las mañanas

ene-5-2013 By cinefilo

todas las mañanas del mundo

Hace algunos años, cuando el VHS era novedad, trabajé en un videoclub. El propietario que viésemos las novedades del mes, para así poder recomendar con más acierto a los clientes; pero en seguida me cansé de tal costumbre. La razón fue que gran parte de las llamadas novedades eran malas películas de acción, sobre todo de esas a las que llamo de chinitos voladores. Ustedes ya saben de qué hablo: el héroe en cuestión derriba sólo con sus puños y pies a todo un ejército de maleantes hasta que, al final, se enfrenta a otro como él pero más grande, más malo, más feo, más fuerte… y lo vence tras varios minutos de cruenta batalla donde todo a su alrededor termina destrozado. Bien, paso de ello, aunque alguna película buena hay, obviamente.

El punto es que en aquel lugar me dediqué a ver todo el cine europeo que pude, y allí tomé contacto con una película francesa llamada Tous les matins du monde, es decir, Todas las mañanas del mundo. Lenta, delicada, cuidada hasta el menor detalle, Todas las mañanas… cuenta la historia de Marin Marais y su relación con su maestro, Monsieur de Sainte-Colombe y es el reverso exacto de ese cine pochoclero del que hablé al principio.

El encuadre de cada fotograma recrea la pintura del siglo XVIII. más abajo les dejaré algunas capturas (me disculpo de antemano por la calidad de algunos de ellos, se hace lo que se puede).

Lo reconozco: me enamoré de esta película y, como nadie la alquilaba («es muy lenta» era el argumento más usado para no llevarla), la compré y pasó a formar parte de mi videoteca de entonces. De poco me valió, en algún momento, durante los seis años que viví en EE.UU. alguna mano mágica la hizo desaparecer junto a varias cosas más. Cuando regresé, los videoclubes ya alquilaban el formato DVD, lo cual hizo mucho más difícil encontrar películas como Todas las mañanas… y similares. También la busqué en la red, pero nada. por un momento tuve la sensación de haber pasado a un universo paralelo; no solo no encontraba la película, tampoco encontraba a nadie que la hubiera visto (de esto último me salvó un sobrino, a quien se la había prestado y quien también quedó prendado de ella). Hasta que cierto día (¡Loado sea el Señor de la Red!) alguien, un buen samaritano, un amigo del alma (esos que pululan por el mundo pero que no conocemos físicamente), un compañero de aventuras neuronales (y que se llama Hernán Sandoval), la subió completita y subtitulada a Youtube.

Por supuesto, tardé en descargarla lo que tarda el programa en hacerlo y, por una hora y cincuenta minutos fui el hombre más feliz sobre la faz de la Tierra, en compañía del eterno Gerard Depardieu, la exquisita Anne Brochet y el increíble Jean-Pierre Marielle. Éste último logra una actuación que roza la perfección. ¿Cómo logra decir tanto con tan poco? Un personaje casi inmóvil a lo largo de toda la película nos transmite cada sensación a través, tan solo, de unos precisos gestos faciales.

Y después le dan el Oscar a cualquier salame cuya única virtud es la de haber participado en una mega-superproducción. Pero eso sí: de Hollywood.

REC ZP: El Diablo Viste A La Moda

ene-5-2013 By cinefilo

En esta ocasión la #RECZP será  2×1 en secciones… Libros y Películas. Se trata de El Diablo Viste A La Moda (The Devil Wears Prada), Película basada en el mismo del libro nombre, que narra la vida nueva y todos sus cambios que conlleva de Andrea Sachs al ser la nueva asistente de Miranda Priestly, la prestigiosa directora de Runway y trabajo por el cual, un millón de chicas matarían. La Película le valió una nominación al Oscar a Meryl Streep por su papel de Miranda, además es divertida, hay mucha ropa, modelos y además una reflexión.

En cuanto al libro a pesar de ser el mismo son MUY DIFERENTES, empezando porque Miranda es tiernamente despiadada y no como en la película, además varias situaciones cambian por completo y es más dramático, incluso “la reflexión” es más conmovedora que en la película.

PD. Este Año sale la secuela del LIBRO: La Venganza Viste de Prada: EL Diablo Regresa (Revenge Wears Prada: The Devil Returns)

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METEGOL

ene-5-2013 By cinefilo

Trailer de la película animada en 3D “Metegol”, de Juan Jose Campanella. La cinta trata sobre la his