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Los miserables

ene-5-2013 By cinefilo

Los_miserables-560563326-largeCALIFICACIÓN: 4.5
(Aburrida, excesiva y grandilocuente película cantada)

Los miserables no es un musical. Es una aburrida, simplista y aparatosa película cantada en la que el director, Tom Hooper, busca enfatizar el realismo sucio y el melodrama social pero se equivoca y fracasa, mareándonos con la cámara, simplificando la historia y haciendo teatro filmado de la tragedia de Víctor Hu…go. Y eso que la primera secuencia resulta estupenda y prometedora pero después el cine brilla por su ausencia y la película se va viniendo abajo en un indigesto coctel de ampulosos movimientos de cámara, montaje caprichoso, excesivos primeros planos y narración atropellada. Y todo cantado por unos esforzados actores en una trama que pasa del melodrama dickensiano a la lucha revolucionaria de las barricadas con tanta grandilocuencia, superficialidad y precipitación que nada nos emociona ni deja huella.

No se engañen, Los miserables, versión Tom Hooper, no es un musical donde los personajes hablan y de repente se ponen a cantar o donde hay espectaculares números musicales. No. En Los miserables, Hooper decide mezclar varias influencias y tomar decisiones discutibles que no acaban de conjugarse bien, no acaban de funcionar y a este crítico no le convencen.

Decide que toda la película sea cantada como una ópera o la obra de teatro musical en la que se basa. Secuencia tras secuencia en la que los actores hablan entre ellos cantando o expresan lo que sienten y piensan cantando, sin apenas transiciones habladas y sin números musicales. Y todo filmado con los actores cantando en directo.

Pero lo más discutible y lo que menos me gusta son las decisiones que toma de puesta en escena y narración. Visualmente la película resulta exagerada y gratuita con una cámara que no para de moverse con aparatosos movimientos digitales a todas luces innecesarios, un uso excesivo del montaje y abusando del gran angular y los primeros planos. Con ello el director parece buscar el espectáculo y acercarnos la miseria y pobreza que se vivía en la Francia de principios del siglo XIX, pero nos marea y aturde y resulta impostado y efectista.

Luego la narración resulta precipitada y atropellada. Una secuencia tras otra sin transiciones, con los personajes cantando y cantando sin pausa, transmitiendo frialdad y distancia.

El gran problema es que la historia es muy plana, simple y no emociona; está demasiado simplificada y pierde la oportunidad de erigirse en una profunda crítica de la situación actual.

Pero el director parece más pendiente de lo visual que de la historia, se le va la fuerza en la cámara y canciones y se olvida de los personajes y guión. Así los personajes y su psicología son de una pieza y están poco trabajados, por lo que no nos interesan estos personajes ni lo que les pasa. No sufrimos con ellos, no nos llega su dolor, ni la tensión en el duelo/persecución entre Jean Valjean y Javert, ni el romanticismo y el desgarro en las historias de amor y desamor, ya que todo es demasiado frío y superfluo y parece solo interesar lo aparatoso y grandioso.

Curiosamente los mejores momentos de una película tan grandilocuente y exagerada están en los instantes intimistas en los que la cámara se calma y se posa en el rostro de los actores y les deja cantar expresando todo su dolor. A lo largo de sus dos horas y media se echan de menos más momentos como estos, desaprovechado a unos actores que son lo mejor, con interpretaciones esforzadas y entregadas, destacando, sobre todo, a Hugh Jackman y a Anne Hathaway.

En definitiva, estos miserables que vienen con tanta promoción y ruido no son más que un melodrama cantado, excesivo, gratuito y mareante en la forma y vacío y sin emoción en el fondo. Teatro filmado.

La imagen y su importancia en el cine

oct-31-2012 By cinefilo

En pocas palabras, hay tres cosas que  debe ser referido al disparar con el vídeo: conseguir buenas fotos, obtener un buen sonido y tener un buen guión. La cosa más importante que  puede hacer para mejorar el aspecto de tus vídeos es utilizar un trípode. Lo ideal sería que desea uno que sea lo suficientemente pesado como para proporcionar una base estable para la cámara y que tiene una cabeza de fluido, de modo que si mueve o inclina la cámara el movimiento será fácil, pero cualquier trípode es mejor que la mano que sostiene la cámara.

Decida lo que  quiere que su espectador a mire y asegurarse de que es lo que está correctamente expuesto. No hay razón para tener una imagen preciosa de un árbol si la persona en frente de él que es el sujeto de la toma es en silueta. Si  no está utilizando el equipo de iluminación y el sujeto de la toma es demasiado oscuro o demasiado brillante, es mejor que cambie la toma. No tenga miedo de usar los primeros planos.

 

Tenga cuidado: si el altavoz se mueve mucho, es posible que no sea capaz de seguir en primer plano: piense mejor para alejar o mover la cámara más lejos por lo que mantenemos el marco. Preste atención a lo que está en la foto. Puede saber que está sosteniendo un widget, pero a menos que aparezca en la foto, el espectador del vídeo no.

 

Una nueva mirada a Larsson

ene-25-2012 By cinefilo

Sentada en la butaca del cine, preparada para disfrutar de las 2 horas y 38 minutos que dura la nueva adaptación de Millenium: los hombres que no amaban a las mujeres, a cargo de David Fincher, al ver los créditos iniciales, una ya se queda enganchada al asiento esperando algo extraordinario. Y es que los créditos del inicio podrían ser en sí mismos un videoclip digno de ser nominado, e incluso ganar, algún premio. Con una presentación como esa, llena de oscuridad y figuras que se hacen y se deshacen, es difícil no esperar mucho de esta película. Y lo cierto es que consigue no defraudar.

Sumergiéndose en el frío invierno sueco y en los misterios de la isla habitada por la familia Vanger, Fincher parece recuperar, de la mano de esta compleja y oscura historia ideada por Steig Larsson, aquella capacidad de adentrarse en el mundo del misterio y los asesinos que demostró con películas como Seven o Zodiac. Aunque sus últimas películas no estaban mal, parecía haberse alejado del mundo que tan bien dominaba y ahora, ha vuelto. ¡Y de qué manera! Muchos podrán preguntarse si era necesario hacer una nueva versión del libro de Larsson. ¿Necesario? Es posible que no. Pero cuando uno sale del cine, tiene la sensación de haber visto una nueva densidad, un nuevo matiz de la historia que el autor sueco nos brindó. Fincher sabe mostrar a la perefección la trama del libro y, sobre todo, nos guía de manera magistral a través de la investigación que Mikael Blomkvist y Lisbeth Salander llevan a cabo.

El montaje de esta nueva versión te mantiene en tensión de una forma que la versión sueca no conseguía. Aunque las comparaciones son odiosas, se podría decir que, tal vez la obra de Niels Arden Oplev supo captar la atmósfera gélida de su país mejor que Fincher, pero también podría decirse que el director americano ha conseguido crear una historia más cercana a todos. El trabajo de los personajes, los primeros planos y el riesgo que asume al mostrar la violencia de esta trama, hace que el espectador se adentre más en la angustia que transmite esta historia. La sensación que uno tiene es que Fincher y su guionista, Steven Zaillian, han conseguido aptar los momentos clave del libro, la información y las escenas más importantes y la han colocado justo en el momento en que era necesario, convirtiendo la cinta en una excelente obra de investigación.

Comentario aparte merece también la actuación de esta nueva Lisbeht. Aunque la anterior Lisbeht, creada magistralmente por Noomi Rapace (a la que ahora podemos ver en la segunda entrega del Sherlock Holmes de Guy Ritchie), era un personaje extraordinario que sabía transmitir a la perfección su complejidad y su oscuridad, esta nueva Lisbeth presenta algo que la anterior carecía: un punto de vulnerabilidad. Cuando uno se enfrentaba al libro, veía en el personaje una chica capaz de hacer cosas terribles, de actuar como si no hubiera nada que le importara, con un pasado que la atormentaba y que la apartaba del mundo; pero precisamente por eso también se la podía imaginar con un punto de necesidad, de inseguridad y de vulnerabilidad que, después, despertaba la bestia que lleva dentro. La fuerza y la violencia que transmitía Noomi Rapace, así como ese punto de “locura” que la hacía diferente a los personajes femeninos a los que uno está acostumbrado, en esta nueva interpretación adquiere matices, profundidad. Aunque podría parecer que eso le quita fuerza al personaje de Lisbeth, Rooney Mara también la reviste de una humanidad que la hace más cercana.

En definitiva, esta nueva adaptación de David Fincher deja con un buen sabor de boca y nos muestra una actriz que promete.

Carteles de Cine y Tópicos

nov-10-2011 By cinefilo

He encontrado un curioso post, gracias a una persona de mi circulo de Google+, donde habla de los tópicos en la cartelería cinematográfica. Se trata de la web de Cinemanía, donde el diseñador francés Christophe Courtois reúne todos los lugares comunes que se pueden usar para el póster de una película: desde los primeros planos del ‘prota’ hasta las cabezas flotantes sobre un bonito paisaje. Merece la pena este paseo virtual por el citado post. Os lo recomiendo: http://cinemania.es/actualidad/noticias/10521/

ojos_gigantes