Cinemascope

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Texto: Mery Delgado

Reina de la comedia francesa, inspiración de Vicente Aranda o chica Almodóvar. Cualquiera de estos calificativos servirían para identificar a la actriz española Victoria Abril, quien regresó a la Mayor de las Antillas para apadrinar el Primer Festival del Monólogo Latinoamericano que aconteció en la sureña ciudad Cienfuegos y, una semana después volvía al encuentro público en la sede de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, UNEAC.

Como madrina del programa cienfueguero la versátil intérprete se hizo acompañar por una historia corta de diez minutos que le vimos escribir justo en el viaje hacia la llamada Perla del Sur.

Esta era la provincia que me faltaba por conocer, me confesaría café por medio al recordar que en la década de 1990 no salía de Cuba. En los momentos más difíciles venía con cualquier excusa.

Aquí me enamoré y me reencontré de nuevo con el amor, añadió.

Aún cuando había leído que era reacia a los intercambios con la prensa, quise romper el fuego indagando sobre su más reciente filme: La mujer que secaba sus lágrimas, dirigida por Teona Strugar Mitevska, que tuvo su estreno mundial en la 62 edición de la Berlinale dentro de la sección Panorama, donde la realizadora ya mostró en anteriores citas otras dos de sus obras.

La Abril calificó la película como una de las cintas más tristes y dolorosas que ha visto y rodado.

Su personaje no es una mujer, es una mater dolorosa y la historia es la búsqueda de la respuesta al porqué a su drama. Para mi este filme es la cámara lenta de una fractura, es una mujer que se rompe, subrayó la actriz, quien dijo haberse inspirado en El grito, de Edvard Munch, para interpretar la primera escena.

Vicente Aranda ha dicho de Victoria Abril que es una actriz poliédrica.

Quizás por eso cuando le pregunto a cuáles personajes se ha aferrado más, responde que son como los pasos de una escalera.

Los quiero a todos. Todos te ayudan a subir, a aprender y si quitas uno se te derrumba. Elegir películas es como elegir hijos, elegir es renunciar, y yo no quiero renunciar a nada, aseveró.

Insistió en señalar que elige una película atraída siempre por lo mismo: el guión; y si el guión me gusta, me da igual que sea en francés, en español o italiano. Sólo me interesa contar historias, transmitir emociones y sentimientos, aseguró.

Doce años más tarde de su última visita a Cuba, la también cantante madrileña –dice que cantar es una de sus grandes pasiones- afirma que La Habana es como un milagro, para agregar que sus mejores vacaciones sociales son en la Isla.

Aún cuando reconoce que trabaja por pura intuición -¡vaya intuición!- Victoria Abril avanzó que la próxima aventura musical que le gustaría hacer son sus propias canciones.

Se llamaría Interlocal e incluiría canciones en francés, español e inglés. No habría músicos, sólo un Dsj que pasará las pistas y ella pondrá la voz en escena y una pantalla para contar a través de las imágenes mis penas y mis alegrías, adelantó entretanto.

Volviendo al cine en las respuestas a la prensa reunida en la sede nacional de la UNEAC, Victoria alegó que en España es una actriz dramática y en Francia es una actriz cómica.

A ella le gusta moverse en los extremos y a veces siente que, cuando rueda en los dos a la vez, estos se complementan.

Luego, ha dicho que llega a sus personajes de diversas maneras.

A veces a través de la pintura, de la realidad que la circunda, el recuerdo, los sonidos, según las situaciones y lo que tenga que decir. En la tragedia no puedes ir a buscar fuera, nada más que adentro, que se sienta en el estómago. Mientras, la música me nivela en los papeles.

Asimismo reconoce a Vicente Aranda como su padre, su maestro e inspirador, tras participar en 14 de sus películas en las últimos tres décadas. La primera a los 14 años de edad y la última a los 44.

Incluso cuando he trabajado con otros y no les entendía, porque yo no estaba muy bien formada, decía: bueno, si fuera para Vicente, ¿cómo lo haría? Entonces se me abrían todas las entendederas. Son muchos años de fidelidad. Eso en el cine es raro, que te escojan a ti entera y a todas tus edades. Eso lo agradezco mucho, más que como actriz, como mujer.

En el cierre del largo diálogo que tuvo dos momentos –uno en Cienfuegos y otro en La Habana- Victoria añadió a sus declaraciones que se considera una madre en complicidad con sus dos hijos: Martín –de 21 años- y Félix -de 19-, con quien vive desde los años noventa en París. Son buenos estudiantes y de momento lo que le interesa es que se preparen en la vida, agregó.

Tan especial mujer, que ha transitado por casi todas las manifestaciones artísticas, asegura ser un producto de la necesidad.

Quería ser bailarina clásica y cuando hizo falta se convirtió en actriz, a los 40 cuando empezaron a demorarse los papeles comenzó a cantar y gracias al cine se ha producido sus dos álbumes y su primera gira, recordó al tiempo que aseguró con pasión: la música y el contacto con el público durante dos horas, esa es la terapia más grande, que yo he visto.

Con un voltaje entusiasta que inunda cualquier escenario, Victoria Abril llega al final de sus respuestas. Su simpatía acompaña al auditorio y su huella descansa en los corazones.

El Consejo de Ministros ha aprobado hoy, 11 de noviembre, la concesión de 24 Medallas de Oro al Mérito en el Trabajo. Este galardón se concede con el fin de premiar y destacar el mérito de una conducta socialmente útil y ejemplar en el desempeño de los deberes que impone el ejercicio de cualquier trabajo, profesión o servicio. Entre los galardonados figuran, dentro del ámbito cinematográfico, la directora Josefina Molina, la peluquera Antoñita y la figurinista Yvonne Blake.

Josefina Molina, una de las receptoras de la Madalla de Oro al Mérito en el Trabajo, nació en Córdoba en 1936, ciudad en la que fundó el Teatro de Ensayo Medea. Posteriormente se trasladó a Madrid y fue la primera mujer española que obtuvo el título de directora y realizadora en la Escuela Oficial de Cinematografía. A partir de ahí, simultaneó trabajos en cine y televisión, medio en el que ha trabajado en numerosas producciones, entre ellas El camino, Teresa de Jesús y Entre naranjos, entre otras. En cine, destacan en su haber películas como Vera, un cuento cruel, Función de noche, Esquilache, Lo más natural o La Lola se va a los puertos. Hace un par de semana se supo que recibirá el Goya de Honor 2012. También ha recibido este año el premio Mujer de Cine, que otorga el Instituto de la Mujer, y es presidenta de honor de la Asociación de Mujeres Cineastas (CIMA). Otra galardonada es Yvonne Blake, figurinista española de origen inglés (nació en Manchester en 1938), que ha ganado cuatro Premios Goya y un Oscar por Nicolás y Alejandra (1971). Comenzó su carrera en Londres y ha trabajador en más de cincuenta películas, con directores de la talla de François Truffaut y Peter Bogdanovich y españoles como Gonzalo Suárez y Vicente Aranda.

Por último, ha sido galardonada con otra Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo, en el ámbito del cine, la veterana peluquera Telesfora Galiana, conocida como Antoñita, viuda de Julián Ruiz, que nació en Madrid en 1925. Empezó a trabajar como aprendiza a los catorce años en la casa-taller de los Ruiz, profesionales y maestros de peluquería y espectáculos, al lado del que sería su marido y compañero de profesión, Julián Ruiz (“Julipi”), junto a quien desarrolló una intensa trayectoria profesional participando en producciones cinematográficas españolas y americanas rodadas en España como 55 días en Pekín y El Cid. Grandes estrellas del celuloide y del escenario nacional e internacional han pasado por las manos de Antoñita. Desde hace treinta años desempeña su labor en el Teatro Español, donde ejerce como jefa de peluquería. En 2010, recibió el Premio Segundo de Chomón de la Academia de Cine. Otros galardonados con la Medallas han sido la cantante de copla y actriz sevillana Marifé de Triana, el publicista Luis Bassat, la escritora Esther Tusquets, o la periodista Concha García Campos.